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Se puede quemar, lavar y lubricar.
Con él se hacen cosmeticos y se pulen diamantes. Se
unge a reyes, niños y moribundos con él. Es
rico en vitamina E, no tiene cloresterol. Es un conservante
extraordinario que mantiene durante años el pescado,
el queso e incluso el vino. Y, naturalmente se puede comer.
Durante más de 4000 años ha servido a las culturas
mediterráneas para todo, desde moneda hasta medicina.
Ahora el resto del mundo está descubriendo el aceite
de oliva, el zumo de fruto más versátil jamás
exprimido.
National Geographic
Septiembre 1999
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El olivo silvestre
es originario de Oriente Próximo, constituyo una de las
primeras plantas en ser cultivada junto con la vid. Aunque su
origen es incierto, conocemos por un lado el oleastro, matorral
espinoso de frutos pequeños, pocos útiles para
el hombre, pero muy extendido en el ámbito mediterráneo.
Es posible que en la edad de Cobre (4000 A.C.), en Oriente Próximo,
fue seleccionada una variedad de olivo de frutos grandes y carnosos,
conseguida por hibridaciones entre olivos africanos y orientales.
Por el contrario en Palestina se han encontrado vestigios de
complejas estructuras destinadas a la extracción del
aceite de oliva fechadas en el 5000 A.C.
Como hemos mencionado los usos del aceite son muy variados,
es interesante saber que, en Babilonia, al médico se
le conocía como "asu", es decir "conocedor
de los aceites". Egipto por el contrario importaba aceite
de Creta que destinaba principalmente a la cosmética
i a la iluminación. La presencia del aceite de oliva
en la antigüedad queda patente en la mitología griega,
en la Biblia y en un sinfín de textos de todos los tiempos
y civilizaciones.
Con el paso de los siglos su cultivo pasó desde el centro
de Persia y Mesopotamia hasta Egipto, Fenicia y, posteriormente
hasta Grecia. En el curso de sus viajes los griegos extendieron
el olivo por todas sus colonias de la mediterránea, se
dice que en algunos lugares aun hay olivos que ellos plantaron.
Los romanos tomaron el relevo de los griegos y continuaron expandiendo
su cultivo por todos los rincones de su imperio. Intentaron
establecer la olivicultura en el norte de Italia donde las condiciones
son poco favorables. Las vasijas de origen hispánico
encontradas en Italia, prueban el lugar preeminente que ocupaban
los oleicultores hispanos y que bien han sabido conservar hasta
nuestros días. Al no cubrir sus necesidades recurrieron
a la importación desde Hispania. El libro más
antiguo de cocina que conocemos De re coquinaria, del siglo
I, Apicius cita continuamente el Aceite de oliva de Hispania.
Hoy la distribución del olivo esta presente en todas
las zonas del mundo con clima mediterráneo como pueden
ser California, Australia, Argentina o incluso Nueva Zelanda.
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